viernes, 5 de octubre de 2018

XII Ovochorizada, Quintanas Rubias de Arriba 2018

30 de septiembre de 2018
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Breve resumen de la ruta

Empieza el otoño y arrancamos con fuerzas renovadas el nuevo curso montañero SanBur. Ya lo estrenamos el pasado 15 de septiembre, participando como es costumbre en la tradicional Vuelta al Valle con Fadess (Fundación de Ayuda al Discapacitado y Enfermo Psíquico de Soria).

Y unos días después, el 30 de septiembre, organizamos nuestra famosa Ovochorizada, donde a partes iguales mezclamos gastronomia, compañerismo y deporte. La novedad este año fue el adelanto de la actividad a los primeros días de Otoño, recuperando la costumbre de las primeras ediciones. El cambio de fechas resultó un éxito a juzgar por la participación, visiblemente mayor que en las últimas convocatorias: casi sesenta sanbures hemos participado en esta ocasión.

La meteorología también nos fue favorable: disfrutamos de un domingo caluroso y calmado. En las horas centrales del día las temperaturas eran casi veraniegas, obligándonos a buscar la escasa sombra que nos ofrecía el entorno.

La caminata en general transcurrió a buen ritmo pero haciendo numerosas paradas. Salimos a las 8h 40min de Olmillos y tras un primer descanso en Ines (9h 25min), seguimos por una cómoda pista dirección sur. Unos tres kilómetros más adelante hicimos nuestra obligatoria parada para el almuerzo (10h 15min), en un paraje conocido como el degolladero.

Tras reanudar la marcha (10h 50min) nos adentramos al rato en un monte de encinas, en contínua ascensión hacia el llamado alto de la Muela. Enseguida nos desviamos a la derecha buscando el vertice geodésico (12h 15min), cuya base está elevada varios metros del suelo para salvar la altura de la vegetación y hacerse visible a la distancia. Tras disfrutar un rato de las vistas, continuamos nuestra marcha y 2 o 3 kilómetros más al sur salimos del monte y abandonamos el altiplano. Desde aquí mirando al sur oeste, se puede ver ya el pueblo a lo lejos.

Desde allí la senda nos llevó zigzagueando siempre en dirección sur hasta dar a parar a la pista que une Quintanas Rubias con Fresno de Caracena (13h 20min). Cerca ya del pueblo nos encontramos con la ermita de la Magdalena (13h 30min), un pequeño "oasis" entre tanto cultivo de secano (encontrarás más sobre este curioso lugar a continuación, en el relato de Eduardo Bas).

Entramos por fín al pueblo (13h 50min) donde llaman la atención unas diminutas bodegas a la izquierda del camino. Tras unos 18 kilómetros (los programados inicialmente, no hubo cambios en el guión) terminamos así la caminata. Nos vamos concentrando en la plaza, donde destaca la picota símbolo de la vill; unos se se relajan en el bar o bajan a refrescarse al lavadero, otros se acercan a ver unos restos arquológicos de la época romana. Los diligentes cocineros, con Pili y Elvira a la cabeza, corren a preparar los esperados (y solicitados) huevos con chorizo, que disfrutamos en la plaza del pueblo con las gentes de Quintanas Rubias.

A media tarde ya vamos de regreso en autobús a San Esteban, mientras hacemos recuento del día pensando que pedanía visitaremos el año próximo: aún nos quedan las Quintanas Rubias de Abajo, Atauta, Ines, Matanza de Soria, Pedraja de San Esteban, Velilla de San Esteban y San Esteban de Gormaz. Otra ovochorizada que hemos disfrutado como la primera.

XII Ovochorizada, esta vez en Quintanas Rubias de Arriba

El ciego sol, la sed y la fatiga.
Por la terrible estepa castellana,
al destierro, con doce de los suyos
-polvo, sudor y hierro-, el Cid cabalga.

(Manuel Machado).

Vamos dispuestos a la Ovochorizada más tempranera de los últimos tiempos, pues apenas acabamos de estrenar el otoño. Y lo hacemos a las Quintanas: las Quintanas Rubias, de Arriba y de Abajo. La etimología de las Quintanas nos recuerda, otra vez, nuestro pasado romano en palabras del latín: Quintana, Fontana, Hontana,..

Quintanas, quintas o fincas que se establecieron, en este caso, al amparo del Arroyo Madre o del molino; ese que luego deja sus aguas a los lugareños de la Villa de Ines para seguir procreando frutos antes de morir en el padre Duero, cerca de la ermita de San Hipólito.

Y siempre que me acerco a las Quintanas Rubias no puedo evitar recordar a Guillermo García Pérez, a quien ya hemos mencionado alguna que otra vez. Se trata de un personaje curioso, hijo que ha dado esta tierra a la que vamos, y que hizo mucho antes de la popularización actual, El camino del Cid. Y no sólo lo hizo, sino que lo documentó con detenimiento en varias obras. Las dos más significativas para nosotros: “Las rutas del Cid”, y “Elpha, ocho estudios sobre El cantar del Myo Cid”- cuya lectura recomiendo-. En ellas encontrarás historia, toponimia, geografía, cultura, mitología, filología… acerca de nuestro Cid histórico y literario.

Con estas cosas en la cabeza nos acercamos a la estación de autobuses, donde se encuentra la mayor concentración de sanbures que se recuerda, casi una setentena. Así que entre saludos y chanzas con unos y otros aparece el autobús con los compañeros de El Burgo. Enseguida comenzamos la ruta y nos plantamos en Olmillos.

Allí nos espera puntual Tomás, su alcalde, que se une al grupo y nos enseña los restos de la “batalla” del día anterior, en el que grandes y chicos celebraron por todo lo alto, el II Día de la vendimia. Resulta pues obligado realizar una foto de familia que inmortalice el evento, aunque a la vista de su éxito, con 150 comensales participando este año de su paella comunal, todo parece indicar que este Día de la Vendimia podría consolidarse en años venideros.

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Al poco de abandonar Olmillos en dirección hacia Ines, unos cuantos corzos se exhiben en el horizonte, mientras la tropa, en animado palique, marcha en grupos de dos, tres o cuatro. Y así, sin darnos cuenta llegamos hasta la fuente de Ines.

Parada de reagrupamiento y de hidratación pues el día no ofrece ni una sola nube, y en breve, reinicio de la expedición hacia la Muela.

A la salida de Ines se nos propone algún que otro trabajo propio de la vendimia que posponemos para otra ocasión, pues no podemos aceptarlo en estos momentos por nuestro compromiso con los Quintanas Rubias de Arriba que nos andan esperando. Agradeciendo el ofrecimiento, reanudamos la caravana.

Efectivamente, como se intuía, el día de veroño empieza a calentar, a la vez que nuestros estómagos demandan con ganas el almuerzo; apetito que no somos capaces de contener en cuanto divisamos La Muela.

Como hoy somos muchos, nos dispersamos más que de costumbre, aunque el número de botellas no desmerece a la cantidad de caminantes, para que nadie quede sediento.

Ahora, sí, hay que subir a La Muela, cuya cima se alcanza, sin mayores dificultades, en moderada y tendida pendiente. Y nos acercamos al vértice geodésico que es una de las sorpresas del día, pues desde su cima, de fácil ascensión, la vista de la comarca es espectacular. 360º de maravilla paisajística, donde casi todos empiezan a hacer cábalas: aquello es la Torre de Langa, por allí Velilla, eso es el castillo de San Esteban, al fondo la Sierra de Urbión y Cebollera… lástima que hubiese un poco de calima; aunque pensándolo bien, mejor, pues así ya tenemos excusa para volver a visitar este solitario punto geográfico de interés.

El último tramo hacia el destino nos depara otras agradables sorpresas. La primera, antes de entrar al pueblo de las Quintanas Rubias de Arriba, una fuente a la que nos acercamos y de la nos aseguran los oriundos del lugar que ofrece propiedades mágicas, similares a las de la viagra. Hecho que nos recuerda al convento de la Piedad:

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Los frailes de la Piedad
tenían en su convento
un pozo que era un portento
contra la esterilidad.
Toda casada afligida
por falta de sucesión
en esta santa mansión
quedaba archicomplacida.
Porque con unas veladas
de tragos y de aspersiones
las más altas ambiciones
eran de fijo curadas.
Y se afirma muy de veras
que fueron allí curadas
muchas señoras casadas
y muchísimas solteras.
Por eso de día en día
mil señoras anhelantes
de los puntos más distantes
llegaban en romería.
Pero hubo tales excesos
que al par que ellas aumentaban
los frailes adelgazaban
hasta quedarse en los huesos.
Y entonces, según se cuenta,
el superior con talento
prohibió la entrada al convento
y puso el agua a la venta.
Y aunque las damas sencillas
la bebían hasta hincharse
no volvieron a notarse
del agua las maravillas.
Lo que prueba en conclusión
de sencillo y claro modo,
que en medicina es el todo
el modo de aplicación.

Esperemos que los de Quintanas no sigan el ejemplo poniendo el agua a la venta y permitan que parroquianos y parroquianas nos acerquemos a beber sus aguas.

Y de la fuente a los huertos donde encontramos la tercera conmoción del día: un huerto de la poesía. Sí, como lo oyes, nos cuentan que es obra de Alfonso Fresno, quien no se le ocurrió otra cosa que en un recoleto paraje al socaire del arroyo, y en el perímetro de una docena de árboles, tender unas cuerdas y colgar poesías propias y ajenas (Machado, Benedetti, Bécquer…) para deleite del incauto paseante, qué por accidente, ya que no puede ser de otro modo salvo que te lleven, caiga por aquí. ¡¡Curiosa e instructiva idea digna de aplauso!!

Con este imborrable recuerdo del huerto del autóctono poeta entusiasta entramos al pueblo, donde lo primero que nos llama la atención son las bodegas, puesto que no hemos visto viña alguna en los alrededores.

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Sea como fuere la recepción es magnífica, y mientras algunos inician el repostaje merecido en el TeleClub, otros se acicalan en una de las fuentes principales del pueblo, además los hay quienes visitan la canalización de origen romano de uno de sus manaderos, recientemente desbordada por esta climatología tan loca que tenemos últimamente.

Visitamos, también, su iglesia de san Andrés que cuenta con una curiosa talla de Santa Magdalena, y una bonita pila bautismal, a la que desgraciadamente no dan demasiado uso. Esperemos que no sea por no ir lo bastante a la fuente de propiedades beneficiosas que nos recibió a la entrada.

Y al lado del Rollo que da prestancia y prestigio a la localidad, nuestra Elvira y su equipo se ponen manos a la obra, otro año más, para que la Ovochorizada resulte una perfecta comunión entre los andarines sanbures y los nativos de esta población.

Gracias pues a todos los Quintanenses, y a José en particular, por regalarnos otra jornada que mantener en nuestro recuerdo.

Eduardo Bas.
30Sep2018

Próxima ruta

La XII Ovochorizada nos deja un buen sabor de boca pero no nos dormimos en los laureles:

el sábado 20 de octubre nos vamos a patear el tramo del GR-86 que transcurre desde Barahona hasta Miño de Medinaceli. Es una ruta social de 19'5 km y dificultad media-baja.

Reserva tu plaza ingresando 8€ (bus) en concepto de “G.R.”, antes del jueves 18 de octubre, en nuestra cuenta de Caja EspañaDuero.

Más información en el siguiente documento:

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