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miércoles, 25 de enero de 2017

“Tras las huellas del Cid”

“Camina lento, no te apresures, que el único lugar a donde tienes que llegar es a ti mismo”
-Ortega y Gasset

Se empeñan mis colegas en titular “Tras las huellas del Cid” a esta excursión.

Pero es que volvemos otra vez a la Atalaya. Y aunque sean terrenos pisados por Rodrigo Díaz, son senderos mucho más propios de Al- Mansur, de Galib, de Fernán González, de los repobladores del valle del Duero, de…

Tras las huellas del Cid?.

No!, no me queda más remedio que volver también a repetir que mucho antes de que del Cid, y con mucho más derecho, estas sendas por la que circularemos hoy son y serán del gran Almanzor, del gran Abu Amir Muhammad ibn Abi Amir al-Mansur (c.938-1002). Si exceptuamos, quizá, al general Galib –de origen eslavo- y a su coetáneo Fernán González, no ha habido nadie por aquí, ni siquiera el Cid, a quien corresponda más el recuerdo para subir a la atalaya con un cierto sentido de justicia histórica. Un recuerdo emocionado.

Y es que el gran Almanzor, al Mansur, el Victorioso, lo fue porque no conoció la derrota en ninguna de sus 56 campañas contra los cristianos. Y si no que se lo pregunten a Ramiro III de León, García Fernández de Castilla o a Sancho II de Navarra, a quienes venció una y otra vez en Gormaz, en Langa… Salamanca, Rueda, Barcelona, Coimbra, León, Zamora, Osma, Astorga… hasta se llevó las campanas de la catedral de Santiago de Compostela y las puertas de la ciudad.

Y tenemos que saber que las 8 primeras aceifas las hizo con su suegro Galib (977-979), aunque a San Esteban no le tocó hasta las nº 39 y 40, pues sin poder tomar nuestro pueblo en la campaña 39 del año 993, lo consiguió sin paliativos en la siguiente de 994.

La lucha entonces, su lucha, era la guerra santa, la yihad, pero al-Mansur superó la religión y se convirtió en un excelente político y estratega militar. Cuánto bien nos haría algún al-Mansur del siglo XXI para repoblar estas tierras!!

A su lado, el Cid (c.1048-1099), que no conoció a al_Mansur pero sí la atalaya de los tiempos de Almanzor mucho después, ya construida y sin ningún aporte por su parte, se me antoja un simple mercenario, de mayor o menor valor, pero al que hubo que encumbrar años más tarde, por no tener otro del que echar mano, de forma que los cristianos pudiesen deformar y hacer olvidar la figura del gran al-Mansur.

Mirad lo que me dice mi amigo Alberto Manrique que le susurra el al-Mansur moribundo, camino de Madinah Salim (Medinaceli):

Tomé Osma por estas mismas fechas, quedó atrás como un tizón humeante, y el peñasco de Alcubilla un poco después, vendimiaron su propia sangre y así, sin otras necesidades, nos hicimos cargo de su vino (un poquito ácido para mi gusto).

“Con ejércitos que refuerzan la religión, los últimos vestigios de herejía se han disipado. Abandonando sus territorios que semejaban vastos claros aterradores o ruinas interminables” (Ibn Darray).

No se trataba de una aceifa expeditiva, sólo de una algara de al-Mansur, lo suficiente para que a los de San Esteban empezara a hormiguearles el estómago, a temer por su vino (por su sangre no, que son muy valientes). En esa plaza en la que tanto clérigo de mesa y olla se dedica a la cría de la cerda, andan todos bien leídos del Corán: “Obtenéis bebidas fermentadas y un buen alimento de los frutos de la palmera y de las vides. En eso hay una aleluya para unas gentes que razonan”.

“Hemos bebido vino en honor del Amado y ese vino nos ha embriagado antes de que la vid fuera creada. Nuestro vaso era la luna llena; el vino era el sol al que servía en ruedo un muchacho como el creciente. Cuando se agita ¡cuántas estrellas lucen!” (poeta Ibn al-Farid)

Tan bondadosos hospedadores, tan gentiles protectores que mezclan los excelsos caldos con la carne más repugnante del mundo, traicionaron a mi hijo sin pensárselo dos veces y me lo entregaron para morir justamente sin dilaciones en la misma ribera de este puto río Duero.

“Y has abandonado San Esteban bien arrasada por tus espadas
Lo has destruido en un momento y desde entonces tu gloria grande está asegurada para siempre.
Y has dejado a García aterrado en pleno desierto saboreando el fruto de la traición” (Ibn Darray)

Conviene recordar que un 8 de Septiembre (curiosa fecha para los sanestebeños) fue cuando García Fernández entregó al traidor Abd Allah a su padre.

¿Acaso hizo el Cid esta atalaya que hoy visitamos? ¿Acaso la muralla de tapial, la mayor de las joyas que aún disfruta San Esteban, fue obra de las huestes de don Rodrigo? En la Real Academia de la historia aún reposa el almaizar que nos regalase Al-Mansur (o alguno de sus descendientes) por haberle entregado a su hijo traidor. ¿qué legó el Campeador a San Esteban para su recuerdo?

Definitivamente hoy es día para dedicárselo al-Mansur, no al Cid, que bien poco hizo en San Esteban, salvo hacerlo aparecer en el Poema.

Así que recordemos a Almanzor pues

Sus hazañas te enseñarán sobre él,
como si lo vieras con tus propios ojos.
Por Dios que jamás volverá a dar el mundo nadie como él,
ni defenderá las fronteras otro que se le pueda comparar.

Y así, con el recuerdo de al_Mansur, llegamos, casi sin darnos cuenta, y por la variante sencilla, rodeando el cerrete previo en vez de atacar su cumbre, hasta la atalaya, donde, tras breve parada, David se encarga, una vez más, de inmortalizar el evento haciendo la tradicional y consabida foto de familia.

20170122_112038_Sanbur-ElMolino

Son ya muchas las veces que nos hemos acercado hasta este paraje de la atalaya, sin embargo, nunca nos cansaremos de disfrutar de las vistas del camino. Hacia el norte, destaca nuestro querido Quintanilla; ahora, en invierno, desprotegido, con los campos y los árboles desnudos, esperando nuevas floraciones. Desde la loma en que se asienta luce precioso y dominador del paisaje en se enclava.

Esta vez la convocatoria ha tenido éxito, pues a pesar de la ola de frío que venían pronosticando los cenizos, hemos superado la cuarentena de caminantes, andarines o paseantes, en un día de invierno sencillamente espectacular.

Desde la atalaya, ya todo en bajada, hasta Alcubilla del Marqués, donde estuvimos hace ahora un año, coincidiendo con los cazadores. Por cierto, que hoy, último día previo a la veda, también hemos encontrado algún escopetero por estos parajes; o mejor dicho, sus coches y jaulas mientras ellos pateaban en busca de la perdiz, la liebre o el conejo.

Y en Alcubilla, ¡sorpréndete!, hasta hemos pillado el bar abierto. No había nadie, ya que la media docena escasa de nativos se encontraba asistiendo a la misa dominical, de la que salían orgullosos con una foto del señor obispo.

Esto me ha traído a la memoria una adivinanza que proponer a nuestras adolescentes de hoy, Lucía y Celia:

Una cosa quisicosa de ovalada construcción
Que todos los hombres tienen,
pero las mujeres no.
Y el obispo, como todos, tiene dos.

(id pensando, que no lo acertáis)

En Alcubilla, en la parada obligada por el tentempié, nos ha fallado hoy el caldo de Viña Pistolas, pero lo hemos compensado con el del pago de Morcuera y el clarete extraordinario de Viña Vaina.

Así que tras su degustación ponemos rumbo a Pedraja, donde hemos podido descubrir el desvío que han realizado en la carretera hacia La Rasa. A la salida, y tras atravesar el pueblo sin ver un alma, otro cazador, que lucía orgulloso una perdiz roja cobrada recientemente, los pies de La Pedriza.

Nos decantamos esta vez por dejar el camino fácil del río Duero, y elegimos subir por La Pedriza para recordar las tainas, hoy en desuso y prácticamente destruidas, y las construcciones para refugio y vigilancia de los campos. Tras un alto para deleitarnos del panorama y evocar la posibilidad del antiguo monasterio, convento o construcción de Valdelasdueñas, seguimos hasta el molino, no sin antes contemplar el colmenar de Fernando el boticario, que dejamos a la diestra.

En el Molino de los Ojos, y más concretamente en su restaurante, recientemente reabierto de nuevo por Eudaldo, el de Villávaro, y por su socio, hacemos parada y fonda. Tras las cervezas de rigor, un excelente plato de garbanzos con bacalao, seguido de una caldereta con la que rematar la jornada. Le siguen los cafés y licores, antes de regresar a casa por la orilla, ahora sí, del padre Duero, al que acompaña un silencio y claridad propios de la estación en la que nos encontramos; donde el invierno todo lo invade, donde se le puede respirar.

A la llegada a la población nos vamos dispersando:

Quien más quien menos, ha dado ya el primer paso importante para hacer de 2o17 un año senderista, en el que continuar disfrutando del alfoz.

Eduardo Bas.
22Ene2017

PD.- La solución a la adivinanza no es lo que –seguramente- estabas pensando, si no la letra “O”
Una cosa quisicosa de ovalada construcción
Que todos los hOmbres tienen,
pero las mujeres no.
Y el ObispO, como tOdOs, tiene dos.

miércoles, 13 de mayo de 2015

Excursión de SanBur “CERCO AL ALFOZ: SOTO-ALDEA-PEÑALBA-SAN ESTEBAN”

Un relato de Eduardo Bas.
La del alba sería cuando los de SanBur salieron de San Esteban tan contentos, tan gallardos, tan alborozados…

Es harto probable que no sepas que el día 9 de Mayo hay quien celebra el día de San Gregorio. No es de extrañar, pues dispone el santoral, nada más y nada menos, que de 4 san Gregorios Papas, 6 san Gregorios obispos, otro más cardenal, y un abad que lo fue del Monasterio de San Cosme y San Damián en Roma, y que posteriormente estuvo en España, en Navarra para más señas. A este último, conocido como san Gregorio Ostiense, para distinguirlo de los otros san Gregorios, nos referimos hoy, ya que falleció el 9 de Mayo de 1044, no sin antes haber sido nombrado Obispo de Ostia. Se le veneró, sobre todo, por su supuesto don divino por el que alejaba las plagas de los campos.

Estas y otras cosas podrás aprender si vas con los de SanBur de senderismo por la comarca.

martes, 27 de enero de 2015

Excursión al Cerro Torrejón (1.003m). Matanza de Soria.

Un relato de Eduardo Bas.
“El andar tierras y comunicar con diversas gentes hace a los hombres discretos” (Miguel de Cervantes)

En esta ocasión veintidós senderistas se dan citan en la estación de autobuses en el último domingo de enero, día de invierno limpio y despejado, para enseguida dirigirnos a la Atalaya; ese sitio de reminiscencias árabes, de cuando Castromoro, y de cierta magia que cautiva tanto a los vecinos de Quintanilla, cuando celebran allí su fiesta anual, como al resto de lugareños de la comarca.

El embrujo del paraje, desde el que se pone sur con la sierra de Ayllón y la sierra Pela, y norte con las sierras de Neila y Urbión, se presta a todas las imaginaciones posibles, y así… ha servido de refugio al aire libre de enamorados que, con la excusa de ir a merendar a la Atalaya, han dado rienda suelta a sus primeras fantasías y amoríos primeros…, hasta los más inocentes pero guerreros que se han venido a pasar la noche en La Atalaya haciendo guardia en este milenario y atractivo sistema bélico de vigilancia, por ver si en sus ensoñaciones creían ver venir a moros o cristianos del siglo XXI por el sureste, desde Gormaz, que es por donde han aparecido desde siempre en la imaginación de los chavales de la comarca.

miércoles, 3 de diciembre de 2014

VIII Ovochorizada SanBur. Peñalba de San Esteban.

Un poco más tarde de lo habitual, retraso motivado por diversos compromisos, este pasado domingo hemos celebrado la octava ruta llamada ovochorizada. Comenzando en San Esteban de Gormaz, hemos pasado por Atauta y su zona de bodegas hasta el pico del Cuerno y de ahí hasta Peñalba de San Esteban tras cruzar el puente sobre el río Pedro. El final ha sido el habitual en estos casos. Una estupenda comida de convivencia y hermanamiento con la gente de Peñalba.
Aunque en virtud de los hechos es más preciso hablar de una seto-ovochorizada.

30 de Noviembre de 2014

Empecemos con los fríos datos de la ruta: bueno, no tan fríos, pues la temperatura fue más que buena para un domingo de finales de Noviembre. El día amenazaba lluvia pero la amenaza se quedó solo en eso. Como decimos habitualmente: una jornada ideal para la práctica del senderismo. Como contraste, el sábado fue un día muy lluvioso y el lunes posterior muy desapacible con fuertes rachas de viento del norte. Cuando tenemos esta fortuna en lo meteorológico, solemos bromear diciendo que hemos contratado buen tiempo para la marcha.

41 caminantes terminamos la ruta primero y los platos de huevos con chorizo después. Salimos a las 9 de la mañana desde la estación de autobuses de San Esteban. A las 10:20h aproximadamente paramos a almorzar en la ciudad de la alegría, junto a las bodegas de Atauta (unos 30 minutos) y a la 1 de la tarde llegamos a Peñalba. Recorrimos unos 16 kilómetros más o menos. Destaco como anécdota la gran cantidad de setas de cardo que íbamos encontrando y recogiendo por el camino y que nuestros generosos cocineros tuvieron a bien preparar junto con el resto de viandas.

2014-11-30_12-00-38_Sanbur_VIII-Ovochorizada
Foto de familia en el pico de El Cuerno.
Más adelante en esta entrada hay un relato de la ruta escrito por Eduardo Bas. Te recomiendo seguir leyendo hasta el final.