domingo, 26 de febrero de 2017

A Peñalba, Bodegas Rudeles y Piquera... por Peñas Rodadas

“Con pan y vino se anda el camino”

Esta vez sí. Esta vez mis condiscípulos lo han clavado: “Con pan y vino se anda el camino”. Así viene siendo desde la edad media, también por estas tierras que pisaremos hoy; o mejor dicho, especialmente en estas tierras por las que andaremos hoy.

¿Qué decir del pan, en estos campos que tanto saben de cereal? Veamos.

Porque ha habido épocas en las que hay quien ha sufrido aquello de que “no hay peor afán que muchos hijos y poco pan”, porque muchas han sido las ocasiones a lo largo de nuestra historia en las que ha prevalecido lo de que “pan, pan, muchos lo toman, pero pocos lo dan”; y hasta puede que todavía esté pasando. Tampoco han faltado quienes han aprendido a fuerza de intentarlo que “al enhornar se tuerce el pan”. Incluso los que han deseado a alguno que “con su pan se lo coma”. Pero sobre todo vamos a recorrer parajes en los que desde tiempos inmemoriales se ha considerado que “al buen hambre, no hay pan duro”, aunque también hemos tenido románticos de los que “contigo, pan y cebolla”.

Hoy, sin embargo, hay que recordar que “ni mesa sin pan, ni ejército sin capitán” y precisamente por eso SanBur cuenta con el suyo, con el gran capitán que nos organiza estas salidas que acostumbran a concluir en el destino deseado, aunque en ocasiones no están exentas de mayores o menores contratiempos, que a la postre sirven para dar color a las jornadas sociales de SanBur.

Y en cuanto al vino… ¿Hay que recordar que la denominación de origen Ribera del Duero empieza en Soria y no en Burgos por el empeño de uno de Aldea, Manuel Del Hoyo, allá por 1.981 o alrededores?... Pero es que además el vino por estos parajes siempre ha servido, entre otras cosas, para soltar la lengua: “a mala cama, colchón de vino… el vino abre el camino… el vino alegra el ojo, limpia el diente, y sana el vientre… el vino en jarro, cura el catarro… vino añejo, leche para el viejo... mala es la llaga que el vino no sana..."

También estamos seguros que Rudeles, con esta jornada, será el responsable de que grabemos en la memoria que “el buen vino resucita al peregrino”.

Y ¿qué pasa si juntamos el pan y el vino?… Pues ya, el acabose:

  • “Pan con hartura, vino con mesura”
  • “Pan candeal y vino tintillo ponen al hombre gordillo”
  • “Vino añejo y pan tierno, y a pasar el invierno”
  • “Pan y uvas, a las mozas pone mudas, y a las viejas quita arrugas”

Así no es de extrañar que sea precisamente hoy, debido al título sugerente elegido, el día que ha concentrado mayor número de sanbures, pasando esta vez de la cincuentena. Una larga fila de caminantes que bien pudiera ser un ejército que fuese a tomar a peñalbinos y piquereños; que no se asuste nadie, que en esta ocasión vamos en pacífica misión.

A la salida de San Esteban podemos observar, desde el puente, los avances de las obras de reparación y adecentamiento del sotillo. Al pasar uno no puede evitar una sensación de cierto desamparo por la limpia llevada a cabo; confiamos recupere un mejor aspecto cuando esté plenamente finalizada. De momento nos hace visible parte de la infraestructura del puente hasta ahora desconocida.

Y ahora ya nos disponemos para la ascensión, nada exigente, del Turronero, donde hacemos la primera parada de la jornada. Recordamos el Picotillo que tenemos al lado, lugar al que –según nos cuenta Alberto- subían antaño los de Aldea a celebrar el jueves Lardero, con su ración de chorizo y huevo. Eran épocas -nos añade- en la que las costumbres hacían ir a los chicos al Picotillo, mientras las chicas optaban por quedarse, a la salida de Aldea, en ese otro cerrete, más cercano a la población, que se conoce como el Pico Tocaina.

Estamos en un lugar, entre el Turronero y el Picotillo, en el que bien pudiera haber habido algún asentamiento celtibérico. Pues cuentan, que no hace muchos años, algún maestro de Aldea aprovechaba los jueves por la tarde para sacar a los chicos de la escuela y llevarlos por los alrededores; y que no fueron pocas las veces que se acercaron hasta estos parajes de los que sacaron restos de cerámica que luego dejaban en la escuela. La prueba de piedras, claramente trabajadas por la mano del hombre, pudieran ser muy posteriores por lo bien labradas que se encuentran, pero siguen allí a la vista de quien quiera contemplarlo.

Continuamos camino hacia Peñalba ya que hoy, con el conocimiento del buen almuerzo que nos espera, la paciencia mengua y se nos hace más frágil.

Al paso por los restos de los corrales, que no hace tanto tiempo estaban en uso y ahora ya prácticamente derruidos, asustamos a un corzo que, presto, sube hacia Las Comarcas para defenderse mejor de nuestra presencia.

Y llegamos a Peñalba. Tras breve visita a la iglesia abierta, y en la que esperaba el cura a dar la misa de 11, nos recogen los amigos de Rudeles al grito de “vamos, que se comen los gatos el almuerzo”. Efectivamente, recibimiento espectacular a base de pan, chorizo y queso, todo ello regado con los vinos roble y “crianza”, seguidos por un blanco extraordinario que no desmerece a los anteriores.

Pero antes de empezar toca la foto de familia SanBur. El ala burgense de la asociación presenta su bandera en perfecto estado de revista en contraposición al trapo arrugado de los sanestebeños. ¡¡¡Hay que enmendarse!!! ¡Ya tenemos tarea pendiente para la próxima!

2017-02-19_11-01-20_SanBur-SanEsteban-Pennalba-Piquera

Habrá que empezar a beber para olvidar este pequeño episodio, y mientras almorzamos, nos enteramos del porqué del nombre de RUDELES que no es otro que el fruto de la unión de los apellidos de 3 familias con origen en Peñalba, aunque alguno esté en Madrid: Rupérez, Del Hoyo y Espinel.

Hicieron esta asociación para intentar sacar provecho de viñas viejas repartidas por todo el término de Peñalba, sin otra pretensión que lograr un producto digno y de calidad, que seguramente, por su propia concepción y naturaleza, no pueda ser competidor de muchos otros caldos de la Ribera. ¡Y vive Dios que lo han conseguido! Se trata de explotar unas 60 parcelas de tempranillo, garnacha y albillo, para mayor “comodidad” muchas veces coexistiendo en la misma parcela y obligando así a vendimiar hasta tres veces la misma finca, debido a las distintas maduraciones de cada variedad.

Esta es la razón por la que la mayoría de su producción, que ya alcanza los 50/60 mil litros, salga fuera de España, y de que no tengan oficialmente un crianza, a la usanza de las autoridades del consejo regulador, y lo cambien por un vino con 14 meses en barrica que bien pudiera ser néctar de los dioses del olimpo.

No nos queremos imaginar su tope de gama, ese vino del cerro del Cuberillo, que dicen que por su situación produce un vino, 100% tempranillo, sencillamente excelente, de cepas con más 100 años. Habrá que dejarlo para cuando haya un verdadero motivo celebración.

Tras el almuerzo pasamos a visitar la bodega, donde aprendemos que la denominación Ribera del Duero obliga a producir vinos con un 75% de tempranillo y el resto a elegir entre algunas otras variedades, siendo la garnacha la elegida por Rudeles. También nos enteramos que para que se efectúe la primera fermentación, la alcohólica, que convierte los azúcares en alcohol, con su debido tiempo, es necesario enfríar el proceso refrigerando por agua los depósitos, mientras que durante la segunda fermentación, la maloláctica -que transforma el ácido málico en ácido láctico-, en vez de enfriar deben calentarlo.

Estas y otras cosas interesantes del mundo del vino te enseñarán si te acercas hasta Peñalba y gozas, como nosotros, de una visita completa, generosa, y de la que uno se lleva la sensación del cariño, empeño y dedicación con que los de Rudeles elaboran estos caldos, de los que nos llevamos en el cuerpo una buena muestra. Gracias Rudeles! Tenemos que seguir nuestra marcha, pero algún otro día regresaremos más despacio.

Así que con este buen sabor de boca salimos de Peñalba, dejando la plantación de encina trufera a la izquierda, y contemplando de frente las Tetas de la Reina, también conocidas por Los Magazos, a las que alguno le gustaría subir a rememorar este otro punto de encuentro, que era el utilizado por los de Peñalba el Jueves Lardero para su bocadillo de tortilla de chorizo.

Antes de entrar en Cuaresma,
como es costumbre en el pueblo,
todos los que a Escuela van
desde el mayor al pequeño
no hay chico que no celebre
tarde de Jueves Lardero.

Divididos en cuadrillas,
según edades y tiempos,
van recorriendo las calles
con cánticos lastimeros
que invitan a los ayunos,
a penitencias y a duelos
de la carne, exhortando
al veraz desprendimiento
para que el alma, sin trabas
de la materia del cuerpo,
purgada del mal pecado
que ya no estorbe a lo bueno
pueda a lo alto subir
gozosa en su raudo vuelo.
Lo cantan en cada casa
haciendo pausa en los versos
con música desprendida
del cantoral de un salterio;
y porque hay que atenderles
y dar a sus cantos premio,
las amas de aquellas casas
van entregando unos céntimos
en las manos de los chicos
o pan, o chorizo, o huevo,
fruto de "las cuarentenas"
cantadas en todo el pueblo.

Con lo que llevan sacado
en especie o en dinero
hacen su buena merienda.

Con alegría y contento,
porque vacación cumplida
ha dado el señor maestro,
unos bajan a las eras
detrás del molino viejo,
otros suben pecho arriba
al monte de los enebros,
otros van hacia la fuente
abajo de Valdespeso
junto al plantío de chopos.

Los otros, los más pequeños,
quedaron bajo la olma
donde se sienta el tío Cleto
que fué contando a los chicos
aquellos jueves larderos
de hace ya setenta años
cuando él era el primero
en saberse de la escuela
sumandos y dividendos,
las láminas de la historia,
el mapa del universo,
las cuentas; y el catecismo
de pe a pa todo entero.

Cantadas "las cuarentenas"
por los chicos de este pueblo,
repartidos en cuadrillas
con alegría y contento
todos ellos celebraron
tarde de Jueves Lardero.

A partir de aquí, por el camino que se dirige a Fuentecambrón, y con una muy bonita pero constante subida, no excesivamente exigente, pero si lo suficiente para sudar un poco la camiseta, hasta desviarnos poco después de sobrepasar otro encinar trufero para dirigirnos hacia el alto, de más de 1.000m, el cual alberga las antenas de TV y comunicaciones, y desde el que se puede disfrutar de una de esas vistas castellanas que acostumbran a enamorarnos de estas tierras.

2016-02-19_09_SeanEsteban-Pennalba-Piquera

Pero se nos ha ido un poco la hora, y es tiempo de bajar ya a Piquera a por esa paella que nos espera. Tras varios conatos de bajada, al final con un poco de rodeo, encontramos una zona por la que descender, no sin cierta dificultad, y en la que sorprendemos un muy buen ejemplar de jabalí, al que poco después acompañarán otros dos. Al rato damos con un cauce de agua, afortunadamente seco, por el que, aprovechando su trabajo y tras unos cuantos requiebros, alcanzamos la carretera.

Y sin llegar al objetivo inicial del monasterio de Santuy, alcanzamos a las dos y media, el destino de la jornada. Han sido unos 20 kilómetros de disfrute andarín, que bien se merecen una cerveza de las que ahora sirve en Piquera Alberto Cabeza, mientras esperamos el trabajo de Tonino y Fina, su mujer, con la paella, y, no sé si por el hambre acumulada, pero resultó toda una elaboración digna de elogio. Gracias!!!

Hubo también, antes de la paella, por aquello de que lo cortés no quita lo valiente, un emotivo recuerdo a los colegas de la asociación soriana de senderismo que iban hoy por la sierra de Cabrejas en memoria de un soriano singular, recientemente fallecido: Pepe Sanz, la voz de Soria, el juglar de Almarza, y vinculado por su esposa a nuestra comarca. Se trata de uno de esos personajes cercanos, entrañables, amantes de su tierra como pocos, siempre listo para las colaboraciones altruistas con las costumbres, las tradiciones, lo rural, y que destilaban bonhomía a su alrededor, con el que siempre resultó fácil compartir la amistad con Avelino Hernández.

Pepe, sabes que siempre tendremos un momento para brindar contigo desde donde estés, y que lo haremos por esta tierra y por estas gentes, que son las nuestras.

Unos licores espirituosos mientras viene el autobús para devolvernos a San Esteban y acabar otra jornada recorriendo el alfoz; otra jornada espectacular; destacable por el día, el clima, las vistas, el almuerzo, la compañía, la paella, los de Peñalba, los de Rudeles, los de Piquera…

... hasta la próxima!!

Eduardo Bas.
19Feb2017

miércoles, 25 de enero de 2017

“Tras las huellas del Cid”

“Camina lento, no te apresures, que el único lugar a donde tienes que llegar es a ti mismo”
-Ortega y Gasset

Se empeñan mis colegas en titular “Tras las huellas del Cid” a esta excursión.

Pero es que volvemos otra vez a la Atalaya. Y aunque sean terrenos pisados por Rodrigo Díaz, son senderos mucho más propios de Al- Mansur, de Galib, de Fernán González, de los repobladores del valle del Duero, de…

Tras las huellas del Cid?.

No!, no me queda más remedio que volver también a repetir que mucho antes de que del Cid, y con mucho más derecho, estas sendas por la que circularemos hoy son y serán del gran Almanzor, del gran Abu Amir Muhammad ibn Abi Amir al-Mansur (c.938-1002). Si exceptuamos, quizá, al general Galib –de origen eslavo- y a su coetáneo Fernán González, no ha habido nadie por aquí, ni siquiera el Cid, a quien corresponda más el recuerdo para subir a la atalaya con un cierto sentido de justicia histórica. Un recuerdo emocionado.

Y es que el gran Almanzor, al Mansur, el Victorioso, lo fue porque no conoció la derrota en ninguna de sus 56 campañas contra los cristianos. Y si no que se lo pregunten a Ramiro III de León, García Fernández de Castilla o a Sancho II de Navarra, a quienes venció una y otra vez en Gormaz, en Langa… Salamanca, Rueda, Barcelona, Coimbra, León, Zamora, Osma, Astorga… hasta se llevó las campanas de la catedral de Santiago de Compostela y las puertas de la ciudad.

Y tenemos que saber que las 8 primeras aceifas las hizo con su suegro Galib (977-979), aunque a San Esteban no le tocó hasta las nº 39 y 40, pues sin poder tomar nuestro pueblo en la campaña 39 del año 993, lo consiguió sin paliativos en la siguiente de 994.

La lucha entonces, su lucha, era la guerra santa, la yihad, pero al-Mansur superó la religión y se convirtió en un excelente político y estratega militar. Cuánto bien nos haría algún al-Mansur del siglo XXI para repoblar estas tierras!!

A su lado, el Cid (c.1048-1099), que no conoció a al_Mansur pero sí la atalaya de los tiempos de Almanzor mucho después, ya construida y sin ningún aporte por su parte, se me antoja un simple mercenario, de mayor o menor valor, pero al que hubo que encumbrar años más tarde, por no tener otro del que echar mano, de forma que los cristianos pudiesen deformar y hacer olvidar la figura del gran al-Mansur.

Mirad lo que me dice mi amigo Alberto Manrique que le susurra el al-Mansur moribundo, camino de Madinah Salim (Medinaceli):

Tomé Osma por estas mismas fechas, quedó atrás como un tizón humeante, y el peñasco de Alcubilla un poco después, vendimiaron su propia sangre y así, sin otras necesidades, nos hicimos cargo de su vino (un poquito ácido para mi gusto).

“Con ejércitos que refuerzan la religión, los últimos vestigios de herejía se han disipado. Abandonando sus territorios que semejaban vastos claros aterradores o ruinas interminables” (Ibn Darray).

No se trataba de una aceifa expeditiva, sólo de una algara de al-Mansur, lo suficiente para que a los de San Esteban empezara a hormiguearles el estómago, a temer por su vino (por su sangre no, que son muy valientes). En esa plaza en la que tanto clérigo de mesa y olla se dedica a la cría de la cerda, andan todos bien leídos del Corán: “Obtenéis bebidas fermentadas y un buen alimento de los frutos de la palmera y de las vides. En eso hay una aleluya para unas gentes que razonan”.

“Hemos bebido vino en honor del Amado y ese vino nos ha embriagado antes de que la vid fuera creada. Nuestro vaso era la luna llena; el vino era el sol al que servía en ruedo un muchacho como el creciente. Cuando se agita ¡cuántas estrellas lucen!” (poeta Ibn al-Farid)

Tan bondadosos hospedadores, tan gentiles protectores que mezclan los excelsos caldos con la carne más repugnante del mundo, traicionaron a mi hijo sin pensárselo dos veces y me lo entregaron para morir justamente sin dilaciones en la misma ribera de este puto río Duero.

“Y has abandonado San Esteban bien arrasada por tus espadas
Lo has destruido en un momento y desde entonces tu gloria grande está asegurada para siempre.
Y has dejado a García aterrado en pleno desierto saboreando el fruto de la traición” (Ibn Darray)

Conviene recordar que un 8 de Septiembre (curiosa fecha para los sanestebeños) fue cuando García Fernández entregó al traidor Abd Allah a su padre.

¿Acaso hizo el Cid esta atalaya que hoy visitamos? ¿Acaso la muralla de tapial, la mayor de las joyas que aún disfruta San Esteban, fue obra de las huestes de don Rodrigo? En la Real Academia de la historia aún reposa el almaizar que nos regalase Al-Mansur (o alguno de sus descendientes) por haberle entregado a su hijo traidor. ¿qué legó el Campeador a San Esteban para su recuerdo?

Definitivamente hoy es día para dedicárselo al-Mansur, no al Cid, que bien poco hizo en San Esteban, salvo hacerlo aparecer en el Poema.

Así que recordemos a Almanzor pues

Sus hazañas te enseñarán sobre él,
como si lo vieras con tus propios ojos.
Por Dios que jamás volverá a dar el mundo nadie como él,
ni defenderá las fronteras otro que se le pueda comparar.

Y así, con el recuerdo de al_Mansur, llegamos, casi sin darnos cuenta, y por la variante sencilla, rodeando el cerrete previo en vez de atacar su cumbre, hasta la atalaya, donde, tras breve parada, David se encarga, una vez más, de inmortalizar el evento haciendo la tradicional y consabida foto de familia.

20170122_112038_Sanbur-ElMolino

Son ya muchas las veces que nos hemos acercado hasta este paraje de la atalaya, sin embargo, nunca nos cansaremos de disfrutar de las vistas del camino. Hacia el norte, destaca nuestro querido Quintanilla; ahora, en invierno, desprotegido, con los campos y los árboles desnudos, esperando nuevas floraciones. Desde la loma en que se asienta luce precioso y dominador del paisaje en se enclava.

Esta vez la convocatoria ha tenido éxito, pues a pesar de la ola de frío que venían pronosticando los cenizos, hemos superado la cuarentena de caminantes, andarines o paseantes, en un día de invierno sencillamente espectacular.

Desde la atalaya, ya todo en bajada, hasta Alcubilla del Marqués, donde estuvimos hace ahora un año, coincidiendo con los cazadores. Por cierto, que hoy, último día previo a la veda, también hemos encontrado algún escopetero por estos parajes; o mejor dicho, sus coches y jaulas mientras ellos pateaban en busca de la perdiz, la liebre o el conejo.

Y en Alcubilla, ¡sorpréndete!, hasta hemos pillado el bar abierto. No había nadie, ya que la media docena escasa de nativos se encontraba asistiendo a la misa dominical, de la que salían orgullosos con una foto del señor obispo.

Esto me ha traído a la memoria una adivinanza que proponer a nuestras adolescentes de hoy, Lucía y Celia:

Una cosa quisicosa de ovalada construcción
Que todos los hombres tienen,
pero las mujeres no.
Y el obispo, como todos, tiene dos.

(id pensando, que no lo acertáis)

En Alcubilla, en la parada obligada por el tentempié, nos ha fallado hoy el caldo de Viña Pistolas, pero lo hemos compensado con el del pago de Morcuera y el clarete extraordinario de Viña Vaina.

Así que tras su degustación ponemos rumbo a Pedraja, donde hemos podido descubrir el desvío que han realizado en la carretera hacia La Rasa. A la salida, y tras atravesar el pueblo sin ver un alma, otro cazador, que lucía orgulloso una perdiz roja cobrada recientemente, los pies de La Pedriza.

Nos decantamos esta vez por dejar el camino fácil del río Duero, y elegimos subir por La Pedriza para recordar las tainas, hoy en desuso y prácticamente destruidas, y las construcciones para refugio y vigilancia de los campos. Tras un alto para deleitarnos del panorama y evocar la posibilidad del antiguo monasterio, convento o construcción de Valdelasdueñas, seguimos hasta el molino, no sin antes contemplar el colmenar de Fernando el boticario, que dejamos a la diestra.

En el Molino de los Ojos, y más concretamente en su restaurante, recientemente reabierto de nuevo por Eudaldo, el de Villávaro, y por su socio, hacemos parada y fonda. Tras las cervezas de rigor, un excelente plato de garbanzos con bacalao, seguido de una caldereta con la que rematar la jornada. Le siguen los cafés y licores, antes de regresar a casa por la orilla, ahora sí, del padre Duero, al que acompaña un silencio y claridad propios de la estación en la que nos encontramos; donde el invierno todo lo invade, donde se le puede respirar.

A la llegada a la población nos vamos dispersando:

Quien más quien menos, ha dado ya el primer paso importante para hacer de 2o17 un año senderista, en el que continuar disfrutando del alfoz.

Eduardo Bas.
22Ene2017

PD.- La solución a la adivinanza no es lo que –seguramente- estabas pensando, si no la letra “O”
Una cosa quisicosa de ovalada construcción
Que todos los hOmbres tienen,
pero las mujeres no.
Y el ObispO, como tOdOs, tiene dos.

domingo, 15 de enero de 2017

Número de socios y ruta del mes de enero

Socios de SanBur a enero de 2017.

¡Ya somos 171 socios!

...y como es costumbre empezamos el año con una ruta social para quemar el exceso de calorías navideño. Esta vez sin irnos muy lejos, pues vamos una vez màs...

Tras las huellas del Cid, el próximo domingo 22, haga frío o haga mucho frío.

16,5km de DIFICULTAD BAJA, dentro de nuestro programa “conoce tus lindes”

Concentración en el frontón de San Esteban a las 9:25h, iremos por la cañada real hacia la Atalaya, Alcubilla del Marqués, Pedraja, loma de La Pedriza y Molino de los Ojos, donde comeremos (para la reserva notificar a Vidal a vuelta de correo electrónico), y para acabar un paseíto desde el Molino hasta San Esteban... ¡Actividad gratuita y para todos los públicos!

Nota: para los federados... el mismísimo secretario de Sanbur os entregará las licencias federativas de 2017 en “FerreBike Mio Cid”, calle Mayor nº 31, de San Esteban.

Por último, con fecha de hoy 15 de Enero se carga en cuenta la cuota anual de socio (10€) del presente año.

viernes, 30 de diciembre de 2016

Por las lomas de Hontanares

“Siempre llegarás a alguna parte, si caminas lo bastante”
-dijo el gato de Alicia en el País de las Maravillas

Amanecemos el día de los Santos inocentes con una noticia que parece propia de dicho día, pues efectivamente todavía andábamos con la legaña pegada al ojo cuando nos acercamos al bar Alyjo a por un cafelito reconfortante, y, allí, se comenta, con cierto alboroto, que ha ardido, de madrugada, la fábrica de harinas.

Mientras algunos recuerdan que estamos a 28 de diciembre, otros van preguntando detalles del incendio que hacen ir tomándose el asunto más y más en serio, hasta llegar a asumir la desventura.

Tras constatar que no ha habido desgracias personales, y que el fuego se ha limitado a la propia fábrica y a los edificios industriales aledaños, respetando en todo momento la vivienda de la propia fábrica y las de los alrededores, quien más quien menos empieza a hacer sus comentarios interiorizando el evento que, sin duda, afecta indirectamente a todo el pueblo.

Y a pesar de que existe una cierta aquiescencia en la consideración de edificio impropio del centro de la población, y máxime en el siglo XXI, el consenso se hace unánime ante la posibilidad de la pérdida de un pequeño puñado de puestos de trabajo.

A partir de ahí, los hay que se ponen manos a la obra y ya empiezan a elaborar hipótesis sobre las causas del desastre, a elaborar informes no oficiales acerca del lamentable estado de las instalaciones, incluso los más atrevidos comienzan a rediseñar la curva de la carretera afectada, o a especular con esta o aquella actuación posterior.

Otros, los más sensatos y los de mayor mérito, se van incorporando a la noble tarea de tratar de poner fin a la pira. Entre ellos nuestros bomberos voluntarios de SanBur que se ven obligados a cancelar la marcha con nosotros para echar una mano a las tareas de apagado y desescombro. Gracias Alberto, Ángel y Miguel Ángel por vuestra generosidad.

Así, con estas noticias mañaneras, llega Jesús desde El Burgo, tras recoger allí a los colegas vecinos que se han apuntado hoy, y nos montamos al autobús desde el que al pasar vemos todavía el humeante y agujereado por el fuego tejado de uralita de la fábrica, para dirigirnos hacia Riofrío de Riaza, pues toca hoy recorrer tierras segovianas en esta denominada ruta social navideña.

Llevamos uno de los autobuses grandes de Vidal que nos deja a los pies de Riofrío, a unos 1300 metros sobre el nivel del mar. Es el pueblo de mayor altitud de toda la provincia de Segovia. Lo atravesamos ya a pie, sin encontrarnos un alma, y ponemos rumbo a la Ermita de Hontanares.

Aunque inicialmente fresco, el día es espléndido para nuestro propósito andarín, y, mientras caminamos por la senda que nos lleva a la ermita, se van notando los calores de la suave subida, y pronto empiezan a sobrar algunas de las capas de ropa con que nos habíamos enfundado.

Casi sin darnos cuenta y siempre rodeados de robles llegamos a la pradera, apetecible y mágica en tiempo primaveral, y que incluso hoy al solecito de diciembre se deja disfrutar. Y, aunque percibimos el olor de la madera quemada en alguna chimenea, nos encontramos el bar cerrado pero la ermita abierta, así que tras una visita rápida decidimos continuar antes de dar tiempo a que alguno empiece a sacar las viandas para el almuerzo.

Hay que recordar que las leyendas alrededor de esta Virgen de Hontanares son muchas y variadas. Aunque la más popular es la que nos remonta a los tiempos de los árabes, en la que los habitantes de estas tierras escondieron a su Virgen en alguna de las grutas del entorno, protegiéndola así de la invasión islámica. Fue descubierta siglos después, por un pastor como viene siendo tradición en toda leyenda, y venerada desde entonces por estos parajes.

Hontanar, lugar en el que abundan los manantiales, y Fontanar son palabras clave en estos montes y cerros, a partir de los cuales las leyendas hacen de las suyas para hacer brotar todo tipo de líquidos y aceites a los que la imaginación de nuestros antepasados conferían propiedades fantásticas y milagrosas.

Dicen que cerca del lugar donde apareció la Virgen los lugareños colocaron antaño una cruz con espejos para que se viese bien desde la distancia; cruz posteriormente reemplazada y modernizada.

Con el pensamiento en las leyendas continuamos hasta el mirador de Piedras Llanas, a poco más de un kilómetro de la ermita, desde el que podemos gozar de unas fastuosas vistas de Castilla.

En día claro, como el que tenemos la suerte de disfrutar hoy, podemos desde aquí sentir plenamente aquello de “ancha es Castilla”, y contemplar perfectamente cinco provincias: Madrid, Segovia, Guadalajara, Burgos y Soria; al norte la sierra de la Demanda y la de Urbión, la Cebollera soriana, más al este el Moncayo, y luego el Pico del Grado y Somosierra.

Es momento de reposar y deleitarse con el paisaje, de recrearse con Castilla, y hasta de almorzar. Y tanto es el gozo del lugar, de las viandas y de los caldos de Viña Pistolas y de Viña Vaina, entre otros, que nos venimos arriba y en lugar de comenzar el regreso hacia Riaza decidimos subir al pico de La Pradera que tenemos a la espalda, a pesar de que la apariencia no es exactamente compatible con lo que se denominaría una ruta social.

Efectivamente, con la andorga bien cargada, nos dirigimos finalmente a La Pradera. En la subida, puñetera y exigente, recordamos a Pilar; quien no nos ha acompañado hoy por aquello de los resfriados y los catarros, y que, sin duda, nos diría aquello de “pero no era esto una ruta social?”.

Y si extraordinaria era la vista desde el Mirador de Piedras Llanas, la panorámica desde aquí hoy justifica los sudores de la subida: más de una veintena de pueblos a nuestros pies, entre ellos por citar algunos: Martín Muñoz, Alquité, Becerril, Aldealázaro, Francos, Estebanvela, Valvieja, Madriguera –lugar donde dicen que hizo casa Juan Echanove y del que procede parte de la familia de nuestra Soledad quien se emociona y nos recuerda sus minas de caolín-, Ayllón…

Tanto es el éxtasis y el deleite que al volvernos hacia atrás y divisar la cruz que colocaron en el lugar donde apareció la Virgen de Hontanares, alguien propone seguir subiendo y… hasta allí que nos vamos, recordando al gato de Alicia en el País de las maravillas: “siempre llegarás a alguna parte si caminas lo bastante”. Tras atravesar el collado de la Fuente, seguimos el ascenso hasta la Cruz de Hontanares para colocar la bandera SanBur.

No ha sido fácil superar la escarpada rampa, seguramente con los aproximadamente 500m de desnivel hemos reventado el carácter social de la ruta navideña, pero ha merecido la pena a pesar del difícil acceso que tiene la famosa cruz.

A partir de aquí, ahora sí, comenzamos la bajada, que nos devuelve a la Ermita de Hontanares, y esta vez con el bar abierto y el sol ya calentando un poquito. No queda otra por tanto que hacer parada reponedora, antes de continuar hasta Riaza para el fin de fiesta que nos tiene preparado Miguel en el Mesón Las Columnas, y donde esperamos a nuestros bomberos Miguel Ángel, Ángel y Alberto, que nos cuentan las peripecias de la extinción.

Alubiones de la granja, pollo guisado, postres, cafés, espirituosos, incluso alguna que otra partida de mus cierran esta jornada navideña, que a pesar de la evocación constante e inevitable del siniestro, ha resultado otra vez, gracias a nuestro Capitán, todo un evento para el recuerdo, con el que acabar el año.

Felices caminatas para todos, y por todos los caminos que se nos pongan por delante en 2017!!

Eduardo Bas.
28Dic2016

viernes, 23 de diciembre de 2016

Belén Viviente 2016

18 de diciembre de 2016

Es costumbre entre los sorianos aficionados a la montaña subir a la cima del pico Urbión (2228m) justo antes de la Navidad. Nosotros como siempre enriquecemos la tradición a nuestra manera, representando nuestro archifamoso Belén Viviente. Tras la "sequía" de 2015 este año apareció de nuevo la nieve, y aunque fue poca la que encontramos siempre se agradece.

La película se desarrolla similar a la del año pasado: repetimos travesía desde la Laguna Negra y tras coronar el Urbión, montamos el Belén y enfilamos Duero abajo hacia Duruelo de la Sierra.

Poco nuevo que reseñar, salvo que quizá nos topamos con algún tramo algo más peligroso que otras veces por la presencia de hielo y nieve dura: concretamente en la subida al mirador y en los Llanos de la Sierra (con el pico Zorraquín a la espalda), en un paso algo peliagudo con fuerte pendiente lateral.

2016-12-18_09-15-05_SanBur_Belen-Viviente
La exigente sende del portillo de la Laguna Negra.

Llegados al collado en dirección a peña Horadada, al pie de la cumbre, nos vemos expuestos a un viento frío e intenso.

Nos encontramos con menos gente de lo habitual, un poco parecido al año anterior, aunque en la cumbre había la aglomeración de costumbre, todos queremos coronar; al contrario de otros años no llevábamos ningún Belén para la ocasión y no nos demoramos mucho arriba.

2016-12-18_11-06-38_SanBur_Belen-Viviente
Desde la cumbre del Urbión

De nuevo abajo en la peña Horadada almorzamos sin prisa y preparamos la representación del Belén Viviente. Armamos el Belén, el niño Jesús en el papel estelar. Como siempre ocurre hay expectación e interés entre los que por allí pasan.

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¡Míticos montañeros de Sanbur armando el Belén!

En las Fuentes del Duero seguimos con la otra tradición de nombrar, a los nuevos en estas lides, caballeros de los 2000. Esta vez son los hermanos Bas los que son "bañados" con las las gélidas aguas del Duero.

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En las Fuentes del Duero, Eduardo y Santi caballeros de los dos mil.

La senda que baja por el Valle del Duero hasta el bosque de pinos y el refugio del "bunker" está también peligrosa ya que encontramos mucho hielo (alguna que otra caída hubo). En el primer aparcamiento nos espera nuestro autobus y nos dirigimos como siempre a Duruelo, como el año pasado a comer en el restaurante Torresblancas; la comida transcurre algo más rápida que otros años y volvemos temprano a San Esteban.

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Acabando la ruta, cerca del Búnker.

Aquí los datos de la ruta:

  • Recorrido: salida desde el aparcamiento de la Laguna Negra, pico de la Muela de Urbión, Fuentes del Duero, y bajada hasta el refugio del Búnker.
  • 18 montañeros.
  • 10.9km recorridos, 615m de desnivel positivo y 478m de desnivel negativo.
  • Tiempo empleado: 4 horas y 50 minutos aproximadamente (incluyendo almuerzo, tiempo en la cumbre y representaciones varias)

y por supuesto para terminar, a todos los "locos" por la montaña desde el Club SanBur os deseamos...

...¡una Feliz Navidad y próspero y montañero año 2017!

Un abrazo y como solemos decir... al monte hasta con buen tiempo.